Cerrar los ojos, dejarse llevar...todo ello debieramos hacerlo mas a menudo.
Hay cosas en el mundo que no se aprecian a simple vista. De vez en cuando hay que decir: !basta¡, y mirar a tu alrededor.
Hace poco me fui a la montaña y me di cuenta de algo.
Ésta es como la vida. Tiene sus dificultades, en muchas ocasiones tropiezas, en otras te levantas, te desesperas, crees tirar la toalla...
Pero una vez que llegas a la cumbre, a la meta, al final...la vista es asombrosa.
Sientes un leve cosquilleo en tu interior (bien podría ser nieve que ha encontrado un hueco en tu bota) pero no, es algo diferente, es una sensación agradable, de triunfo, de superación. Lo has conseguido.
Ese momento te pertenece, te lo has ganado. Tú y solo tú has sido quien poco a poco, con más o menos esfuerzo, ha llegado a la meta establecida.
Y esque una recompensa, sienta mejor cuando la labra uno mismo

